Amo la poesía , en ocasiones quisiera creer que ella me ama a mi; tengo un espíritu nostálgico que me lleva a ser defensora de lo indefendible, con un sentido impráctico de madre Teresa de Calcuta, lo cual me hace recordar como "EL POEMA" lo que hoy titula la entrada, y "EL POETA" reflejado en la persona de Manuel Acuña; no se si sea sentido arrancame las venas de su poema épico, el que hubiese sido estudiante de medicina o el anhelo del amor imposible que aunque el vague por el "hoy" (dado que se suicidó y no puede entrar en el cielo y me niego a que se refunda y queme en el infierno), pero siempre he sido la viuda enamorada de uno de los personajes más importantes del Ateneo de la Juventud de la época Juarista...
Regalo en mis suspiros acompañados de Fragmentos de uno de mis poemas favoritos :
"Hojas Secas"
Mi hojarasca son mis creencias, mis tinieblas son la duda, mi esperanza es el cadáver, y el mundo mi sepultura... Y como de entre esas hojas jamás retoña ninguna; como la duda es el cielo de una noche siempre oscura, y como la fe es un muerto que no resucita nunca, yo no puedo darte un nido donde recojas tus plumas, ni puedo darte un espacio donde enciendas tu luz pura, ni hacer que mi alma de muerto palpite unida a la tuya; pero si gozar contigo no ha de ser posible nunca, cuando estés triste, y en el alma sientas alguna amargura, yo te ayudaré a que llores, yo te ayudaré a que sufras, y te prestaré mis lágrimas cuando se acaben las tuyas.
Aún más que con los labios
hablamos con los ojos;
con los labios hablamos de la tierra,
con los ojos del cielo y de nosotros.
¡Cómo quieres que tan pronto olvide el mal que me has hecho, si cuando me toco el pecho la herida me duele más! Entre el perdón y el olvido hay una distancia inmensa; yo perdonaré la ofensa; pero olvidarla.... ¡jamás!
1 comentario:
http://donsusanito.blogspot.mx/2012/07/el-suicidio-de-manuel-acuna.html?m=1
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